la vida no es más que un gran acto de seducción, Philip Seymour Hoffman en rueda de prensa por Los idus de marzo, última peli de Clooney

PASA PASA ESTÁS EN TU CASA

Quirófanos o Banderas? Arcadi Espada para Onda Cero

martes, 22 de mayo de 2012

SOMBRAS TENEBROSAS


Quería escribir sobre Johnny Depp y su conde drácula para Tim Burton, o Barnabás Collins. Quería escribir de él pero lo que me vienen a la cabeza son otras imágenes. Me viene una amiga que quizá se queda sin trabajo en breve. O mis compañeros que nos fuerzan a la huelga cada día desde hace unos cuantos. Nos fuerzan a luchar por unos derechos que muchos hemos dado por perdidos antes de empezar.  Si todos fuéramos como yo y como Arcadi Espada, que decía esta mañana que las huelgas en España en la última década no han servido para nada, uff... si todos fueran así nos habríamos quedado con leche en vez de sangre en las venas. Si los jóvenes no se manifiestan y chillan y protestan en la calle, qué les queda de la mítica rebeldía antisistema que conlleva la pasión de las primeras reivindicaciones? Si ya no protestas a los veinte, a los cuarenta qué harás, tirarte en el sofá a ver series de la tele mientras bebes cerveza de lata? 

La otra imagen que duerme conmigo es la de Rato dimitiendo como si nos hiciera un favor, como si no fuera delito esconder y engordar las cuentas de un banco por 3.500 millones y sin que te pase nada. Me vienen a la cabeza todos esos consejeros de bancos que no pierden más que un trocito de su indemnización, en el mejor de los casos, y nadie les juzga por los delitos cometidos y tipificados en el Código Penal. 

Esperanza Aguirre decía esta mañana en Onda Cero que silbarle al Príncipe de Asturias en el partido de fútbol de la Copa de España -o algo así- es un delito de traición a la patria y debería suponer la suspensión del partido, a lo Sarkozy. Y los delitos de los gestores de la banca, en dónde se pena por ellos, señora Esperanza? 

No me haré de Aurora Dorada, el partido nazi de los griegos, ni pondré minas antipersonas para que los banqueros no puedan salir de su trono sin más que una carta de dimisión, pero ganas de encerrarles en una reja con vitrina incorporada, no me faltan. 

Y mientras tanto, Johnny Depp nos chupa la sangre en una magistral dirección  de Tim Burton tan tenebrosa como sombría y divertida. Los genios son así. Te chupan el presupuesto semanal y quieres volver. 

lunes, 30 de abril de 2012

La pesca del salmón en Yemen


Pescar salmones en Yemen no es natural, pero puede serlo si se empeña un jeque con dinero para gastar y contrata a Ewan McGregor y a Emily Blunt para enamorarlos, no sólo del proyecto sino al uno del otro. 




Jeques que hablan buen inglés y creen en proyectos sostenibles, mujeres enamoradas del amor y funcionarios rutinarios deseando saltarse las  normas, además de yihadistas de pegote y un primer ministro que no sabe pescar en manos de la excelente jefa de prensa Kristin Scott Thomas. Divertida,  humorística, emotiva y facilona. En tiempos de crisis y despidos, gastarse siete u ocho euros, si aún puedes, en una comedia romántica con paisajes yemeníes y tíos guapos sin corbata es un desahogo. Yo me lo pasé muy bien. 

jueves, 19 de abril de 2012

el rey de la selva



 Ramón Gómez de la Serna entró a lomos de un elefante en el Cirque d'Hiver de París con ocasión de la presentación de un libro. Pero eso era en 1927. En 2012 las noticias ya no son tan interesantes. Ni podemos tener un elefante en casa, como le gustaría a mi hijo, ni las presentaciones de libros son tan exóticas. Pero tenemos reyes que se van a Africa a cacerías organizadas por ciertos empresarios sirios y acompañados de no sé qué amigas del corazón. No está mal tampoco, oyes.

Ayer cuando escuché que nuestro rey, porque es nuestro rey nos guste o no, y le guste o no a él claro, decir lo siento -qué periódico ha sido tan cursi hoy de abrir con eso de 'amar es no tener que decir nunca lo siento de Love Story?- y poner ojitos y continuar con el 'no lo volveré a hacer más'... dios cómo me recordó a mi hijo mayor, que con sus casi cuatro años pone idéntica carita y gesto de pena cuando quiere sobornarnos y pedirnos perdón antes de tragarse un helado de postre!!!

Y luego me puse a pensar en los paralelismos. Mi hijo es el rey de la casa, y así se lo digo yo siempre que estoy de buen humor. El querría ser el rey de la selva, pero ya sabe que ése es el león cuando ruge y ni dios le tose. Y Su Majestad es el rey de la otra casa, que es la marca España y otras como Repsol, Endesa, Telefónica. No hay otro lobbista como él a favor de las empresas españolas, me consta. De los ciudadanos y de cómo los defienda no he escuchado comentarios. Tupido velo.

Si mi hijo tira una  maceta o rompe un coche, sería yo, su madre, quien pagaría los daños e incluso según cómo podría ir a la cárcel por no vigilarle mejor. Su Majestad tampoco es responsable de sus actos, sino que todos ellos tienen que  ir refrendados siempre por el Presidente del Gobierno, que  es quien responde por sus actos si no recuerdo mal mis estudios de derecho constitucional. Así que los platos rotos los pagaríamos entre todos sus súbditos. O ciudadanos? O mejor que los pagaran las Endesas Telefónicas y Repsoles, no?

En cuanto a su breve y efectista discurso, ni dijo por qué ni dijo en qué. Ni con quién. Ni cuánto. Pero a mí, como española que me siento, me pareció que mi hijo quería un helado de postre.

En estos tiempos que corren, corramos un tupido velo  y dejemos que las instituciones sea lo único que  no se tambalee, aunque esas mismas instituciones hagan todo lo  posible por joderla constante e insistentemente. ¿Por qué no nacionalizamos Repsol aquí? Digo yo...

viernes, 13 de abril de 2012

mis amigas directivas



Voy a coger jornada reducida, me dice mi amiga, porque ya no puedo más de escuchar a mi hija diciéndome que no le busque canguros, que a la que quiere ver por las tardes en casa es a MI. Y por qué no se lo dice a tu marido, le pregunto yo? Buena pregunta! me contesta, si se lo dice será que no le ha tocado la fibra sensible como ha hecho conmigo!

Mi hijo, el mio, me dijo ayer que por qué no voy nunca ni a llevarle ni a traerle del cole, que siempre va su papá, que está muy bien, claro, pero que por qué yo no voy nunca? Memoria corta, le digo, porque cuando tu papá viaja soy yo la que te lleva y te trae todo el tiempo, mi vida. Me mira incrédulo, porque  lo que pasó hace más de una semana no cuenta mucho en su cabeza. Así que hoy he llegado tarde a la oficina para poder llevarle yo al cole. Me tocó la fibra.

Y entre una cosa y la otra, leo cansinamente otro artículo más en EL PAÍS sobre el porqué de las mujeres que no llegan a directivas y el porqué de los hombres que siempre están en lo más alto del poder y no lo comparten con ellas. Y me acuerdo de mi amiga, que tiene un puesto de mucha responsabilidad y va a renunciar a parte del mismo para que su hija no la regañe por ponerle canguros a todas horas. Y de mi otra amiga, que dejó una brillante carrera de periodista porque no quería perderse el despertar de sus hijos cada mañana y la salida de los coles a las cuatro -a las cuatro salen!-. Y no consiguió un trabajo decente que la dejara combinar ambas cosas, mucho menos de alta dirección. Y me acuerdo de Soraya Sáenz de Santamaría y de Carme Chacón, mujeres de bandera y de corta y rasga sin duda, pero que se han perdido casi con toda seguridad los despertares de sus hijos y las siestas de mediodía en que te abrazan y les pones el chupete para que continúen el sueño. Y las noches en vela con el termómetro en la boca y las mudas de ropa por las diarréas. Y el método Estivill aguantando mecha mientras lloran para educarles el sueño. Y las llamadas al pediatra cuando -en medio de una  reunión de trabajo- te acuerdas de que tenías que vacunarle contra la varicela y no compraste la vacuna.

Lo que quiero decir es que en esta vida nuestra, tenerlo todo es imposible. Y lo sé porque lo vivo y nadie me va a explicar qué y cómo es lo de cuidar a un hijo, o a dos. Tienes que tener la cabeza por ellos al menos el 30% del día, tirando por lo bajo. Tienes que estar ahí cuando se bañan o cuando salen del cole y tienen preguntas y además quieren ver tu cara, no la de la canguro -por mucho que la quieran-. Cuando el  pediatra te da hora a las once de la mañana porque no tiene otra libre y tú tienes que saltarte tus cuatro reuniones de la oficina porque nadie como tú le va a explicar a la pediatra qué tiene la niña y cómo ha pasado las noches. Y cuando la profe te quiere contar cómo va tu hijo, también te lo quiere contar a ti.

Y  lamentablemente, todo eso no es compatible con una profesión que requiera el 90 por ciento de tu ser, como lo es la vida de la multinacional en la cumbre. Llena de viajes intempestivos, de reuniones a las nueve de la noche, de domingos pegada/o al ipad con los datos financieros que no cuadran, y en definitiva con la mente enfocada por y para el bien de tus accionistas.

Alguien tiene que llevar el timón de la casa, y quién va a ser, el mismo que lleva el timón de la empresa? Salvo que sea superwoman o superman... Me da igual si es Ella o es El, pero alguien tiene que ser el patrón para que no vaya a la deriva. Y mejor que sea uno de los progenitores que no los abuelos de la criatura, a poder ser. Para y por el bien de todos. Y más allá de los derechos del menor a que sus papás le cuiden en primera persona, están las prioridades de cada ser humano. Y esta ser humana, que soy yo, tiene un montón de amigAs que han podido ser top number one de las compañías para las que trabajan, porque les sobraban valía y templanza, y han DECIDIDO perderse el sillón del número uno en la oficina para poder subirse al sofá de su casa y aupar a sus hijos en su regazo. Amigos hombres que piensen igual? Espera que pienso... ummm... ahora no me vienen a la cabeza! Mecachis...

O cambiamos el capitalismo y sus exigencias, o dirigir empresa y casa seguirán reñidos per secula seculorum. Pero no porque los hombres son maaaalos y han decidido discriminarnos, sino porque somos más  versátiles y menos centradas en el business que ellos. Pero eso creo que no es políticamente correcto. Uff.

viernes, 30 de marzo de 2012

De cómo me convertí en una antisistema


El problema de Clooney, George, es que crea adicción. Desde que le vi en la Embajada de Sudán, barba perfecta de varios días y uniforme de huelguista reivindicante de los derechos ajenos, y vi cómo le apresaban para la cámara, pensé que tenía yo que hacer algo parecido. Lo siguiente fue su peli Los idus de Marzo, donde un impecable Philip Seymour Hoffman le sostiene una campaña al candidato 'Obama' que no hay por donde pillarla ni con alfileres. Magistral y repugnante.

Así que ayer, día de huelga general en mi país y estando yo en contra de la misma, aún sin ser del partido en el poder, apunto, iba con el coche por la city cuando escuché que los piquetes estaban prohibiendo el paso de entrada en el buque insignia de las compras de Paseo de Gracia, el Corte Inglés de Plaza Cataluña. O Catalunya. Y aunque no tenía pensado pasarme por allí, viré el coche de inmediato en esa dirección para conseguir una primera línea de la noticia.

Aparqué el coche lejos de la zona de tumulto y llegué andando con mis deportivas y mis vaqueros de H&M. Las puertas laterales del buque insignia permanecían cerradas, pero se veía luz en el interior de los escaparates. La puerta delantera parecía abierta, a juzgar por la cantidad de policía, coches de bomberos y manifestantes que se agolpaban en la misma. No me quedó claro si estaba ante un establecimiento comercial o ante el mismísimo Ministerio del Interior y la Guerra. Pero de Sarajevo. Los chicos habían hecho fogatas y los polis llevaban porras y viseras antidisturbios.

Pregunté a unos adolescentes de piercing y coleta qué estaba pasando y si estaba abierto el comercio. Me miraron de arriba abajo mis jeans y mis deportivas y no debieron pensar que fuera muy alternativa porque me espetaron un 'no entres, eh? que hoy no hay que comprar!'. Vale, vale, relajaros, que yo lo que quiero saber es si está abierto o cerrado y porqué hay tanta poli que parece un bunker. 'Pues ellos habrán llamado a la poli para que les proteja, porque no están dejando que entren ni clientes ni trabajadores y ellos están intentando que lo puedan hacer, o sea que puedan entrar'. Me quedé pensando si me dejaba humillar por unos o por otros, porque yo, por estar, estoy en contra de la huelga. Ya lo he dicho. Pero mi Clooney tira mucho. Y qué hubiera hecho él en esta situación?

En esas me hallaba yo, mientras los chicos me seguían observando y preguntándose qué se le había perdido allí a esa pija, cuando se escucharon chillidos a dos pasos de nosotros y una marea de críos de menos de veinte años salió disparada corriendo en dirección Paseo de Gracia hacia arriba. Y yo, que me estoy todavía recuperando de una lesión de rodilla, dije pies para qué os quiero. No me han roto la cara en mi trabajo por currar hoy anda que me la van a partir aquí, con luz y taquígrafos, por ejercer mi derecho a comprar... Y no sólo eso, sino que la poli me confundirá con estos de las trenzas y aún me caerá un porrazo de los que supuestamente están aquí pa que yo pueda comprar. Vamos ni te digo. Negocio redondo.

Así que corrí dos o tres calles y me sentí en las barricadas del sesentayocho, en eso se nota que soy una viejita ya (aunque en el 68 no hubiera nacido!)... Pero los que merodeaban por Paseo de Gracia, rodeados de tiendas cerradas a cal y canto, eran de mi quinta o peor, porque se escuchaban canciones de Comandante Che Guevara por altavoces de una calle cortada al tráfico.

Eso sí, en cuanto te apartabas de Paseo de Gracia, ergo de las cámaras y los tuiteros, el 70% de los negocios de la ciudad condal estaban abiertos al público, incluidas tiendas, cafeterías, peluquerías, supermercados, parkings, colegios y chinos al por mayor. Algunos persiana medio bajada. Pero no por estar a favor de la huelga, sino por estar contra las piedras. Dime tú si eso es un seguimiento del ochenta por cien. Anda ya.

Como ya había tomado mi dosis revolucionaria de correr frente a la policía junto con los quinceañeros, que tiene su aquél por la adrenalina que te sube, no creais que no, pues me fui al gimnasio a quemar el resto de grasa moviente. Y una vez en las duchas de mujeres -especifico- entró el padre de una cría angelical para ayudar a su hija a desvestirse, pillándome a mí en bolas y sin toalla. Pero me dio la risa. Qué menos de una huelguista consumista y reaccionaria. Para que luego diga Gallardón que las mujeres no podemos ser mujeres sin más.

lunes, 19 de marzo de 2012

TILDA S


Lo peor de Kevin no es que te parezca que va a ser un psicópata. Lo peor de Kevin es que puedas comprender a su madre cuando lo lanza contra la pared la tercera vez que se le caga en los pantalones en su cara y con siete años de edad por lo menos. Kevin hace las cosas adrede para fastidiar a Tilda Swinton, que tener una madre así no es poca cosa. La mujer lo intenta, claro que cuando coge al bebé Kevin como si fuera una bomba de relojería y lo sujeta en el aire cual mofeta, no parece que le salga el amor a chorros por la boca. Más bien se da cuenta de que ha parido a un marciano que no para de taladrarle los oídos. Pero, qué mamá primeriza no ha arrastrado por la calle un carrito con un bebé dentro que no para de berrear, y se ha sentido el blanco de todas las miradas ajenas? que levante la mano...

El caso es que no todas las mamás sienten el amor maternal del mismo modo. No todas saben acunar a un bebé en su regazo desde el primer día. Y más aún, no todas se mantienen al pie del cañón cuando vienen mal dadas y tu hijo es ese psicópata que todos los periódicos querrían ver en la horca.

Yo no creo que la mamá Tilda Swinton sea peor que otras. No creo que las que aullamos de dolor porque nos sentimos que nos arrancan los pezones de cuajo al mamar seamos mejores que ella cuando sostiene al bebé en el aire como si fuera un saco. Pero así es Kevin. Tenemos que hablar de Kevin. En cines hasta un día de estos. Sobrecogedora, alarmante, escalofriante. Tanto como la andrógina de su protagonista, cuyo papel parece diseñado única y exclusivamente para que ella lo represente.

Cuando salí del cine y llegué a mi casa, me prometí a mí misma que carecía de importancia si los niños se terminan la cena, se meten el dedo en la nariz y se comen el moco después o te dicen una mentirijilla que va dejando huellas dactilares por donde pisa. Y les abracé muy fuerte para hacerles llegar calor humano, aroma de madre entregada, mientras me decía por dentro que tendría que encargar la paciencia por lotes de a cinco, para no carecer nunca de ella.

Una amiga que ha criado a cuatro hijos que ya  están grandes me decía un día que si de algo se arrepentía era de haber fastidiado el 'buen rollito' de su casa en tantas ocasiones dando órdenes tales que 'términate el filete', o 'lávate los dientes ya', o 'a la cama sin chistar'... porque esos momentos de buena onda que ella había roto entre comillas, con sus vueltas al orden y la disciplina, nunca volverían ya.

Es difícil ser padre. Más aún ser madre, me parece a mí. Porque somos más sensibles y sobrellevamos peor las lágrimas de los hijos, a veces más falsas que un Judas, pero lágrimas al fin y al cabo. Mi hijo nos dijo el otro día, sin ir más lejos, que 'en esta casa se dan demasiadas órdenes'. Y no llega a los cuatro años. Dónde estará la línea roja entre hijos asustados e hijos que te asustan? Es una cuestión de sentimiento. Como saber cuál es la última copa que te tienes que beber. O lo sabes, o no lo sabes.

Feliz día del Padre... y feliz Cremà fallera!

lunes, 12 de marzo de 2012

Oxígen


Si te pones a pensar en tu juventud, uff la juventud, sí,  eso que te pasó volando antes de que te llegaran los hijos y dejaras de dormir y de vivir una vida propia, te acuerdas de cómo le conociste? de cómo rayos te conquistó? de cuándo fue el primer beso y el primer revolcón? si te sigue dando la mano después de haberte puesto una lavativa en la sala de partos, es que la pasión se transformó en amor sincero, pero volvamos atrás... tú eras aquella chica hippy que quería tener niños antes de los treinta y parir en casa sintiendo todo el dolor filial saliendo de tu cuerpo? y criar al niño amamantándole hasta que se destetara solito? o bien eras de las que pensaba que no hay nada que un buen biberón y una buena canguro no puedan solucionar?

Porque una y otra tienen cabida en la misma obra teatral y seguro que en la vida real también. Y hasta en una misma cabeza. En cuanto a los hombres, parece que nos siguen en nuestras decisiones antes y después de parir. Pero también los hay del tipo hombre libre y sin ataduras a la par que dulce y amoroso -cuando lo pillas- o bien hombre para todo y por todo que te obedece sin chistar y no te lo quitas de encima ni con agua caliente, hasta que te la mete doblada -o no-. 

Oxigénate y vete a ver la obra que está en la Sala Gaudí de BCN hasta el 25 de marzo. Llorarás de la risa si eres cualquiera de esos modelos o todos en una/o.